Preferí esperar que pase una semana luego de tanta euforia y sentimientos encontrados. La noche del pasado 26 de octubre fue inolvidable para todos los que asistimos al concierto de Andrés Calamaro. Duiez años se hicieron eternos para que Andrelo, como todos le dicen de cariño, nos entregue una noche de música, melancolía y sobre todo mucha pasión de parte del público que se entregó al máximo en el Monumental.
Desde muy temprano, la gente fue llegando hasta el coloso de Ate. Algunos incluso se soplaron la prueba de sonido que dio Calamaro junto a su afiatada banda sobre el medio día. Empero, conforme pasaban las horas la gente se preguntaba que canciones tocaría y cuales no. Otros alucinaban con algún tema y rogaban al de arriba que ojalá le cumpla.
8.20 de la noche. Las luces se apagan y por las pantallas comienzan a pasar imagenes donde se ve parte del set list de la noche, también un reloj que en cuenta regresiva nos avisaba que la noche sería encantadora. Suena el primer tema a capella, El Salmón, despertando al león que hubo entre el público, comenzaron los saltos, los canticos al ritmo de esta canción bien rockanrolera. Luego siguió Los Chicos, Soy tuyo, Carnaval de Brasil, para dar paso a temas de su última producción, la galardonada Lengua Popular, donde se extrae Cinco minutos (mini bar), una de las más coreadas.
Junto a estas, Andrelo dio paso a su etapa con Los Rodriguez, como La Copa Rota, ese extraordinario bolero de José Feliciano. O incluso el tango Los Mareados. No faltaron No se puede vivir del amor, Mi Gin Tonic, A los ojos y también clásicos como Flaca, Loco, Alta Suciedad y sobre todo Crímenes Perfectos, una de mis preferidas y de mucha gente también, a tal punto que vi a una parejita del club de fans 'K-lamares' soltar algunas lágrimas.
Luego de un falsó final. Regresaron para cantar otro clásico, Sin documentos, para terminar con Paloma. Pero como todo no es perfecto, muchos nos quedamos con las ganas de escuchar algún tema de su etapa con Los Abuelos de la Nada, o algunas canciones como Para no Olvidar, Mi enfermedad o Palabras más, palabras menos. Igual, la gente salió contenta y emocionada, tarareando las canciones, comprando los mp3 que ofrecían afuera o escuchando al hombre sin piernas que interpretaba con su quema algunas canciones y se ganaba una respetable propina.
Empero, lo que nos dio Andrelo es anoche fue más que suficiente y ojalá no pasen diez años más para tenerlos nuevamente por estos lares.


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