miércoles, 1 de abril de 2009

LA BESTIA SE APODERÓ DE LIMA







A casi una semana del concierto de Iron Maiden en Lima, esperé que pase la efervescencia de aquella noche del jueves 26 de marzo, que definitivamente marcó un hito en lo que a conciertos de Heavy Metal se refiere. Es cierto que antes tuvimos shows memorables como el de Megadeth o Sepultura el 2004, pasando por Kreator, Destruction, Rata Blanca, Angra y un largo etcétera, pero lo ofrecido por la Docella en el estadio Nacional fue más que inolvidable.
Toda la semana previa no se hablaba más que de Maiden. En casas, oficinas, medios de comunicación y cualquier punto de reunión. Su llegada casi caleta un día antes alimentó más el mito entre los miles de fans, que llegaron de todo el Perú, y vecinos países como Bolivia, pernoctando incluso el día anterior, todo para estar cerca de sus ídolos.
Mañana del jueves 26. Como nunca me desperté pasada las 6 de la mañana. Los noticieros de la televisión daban cuenta de los fanáticos que habían dormido, bueno, eso de dormir es relativo, porque el que menos esperó el día siguiente a punta de tragos y algo más..
Como muchos, ese día no fui a trabajar. Había quedado con un amigo, Gustavo Martínez para visitar la oficina de Mario Vallejo, con quien almorzamos e hicimos las primeras previas, antes de ir al Nacional. Después de bajarnos un Jack Daniels, emprendimos para el estadio. Una vez llegado al coloso de José Díaz, una inmensa cola de polos negros daba el mejor recibimiento a mucha gente que iba llegando como nosotros. Luego de tomarnos unas cervezas hasta que abrán la taquilla, recibimos la llamada de otro amigo.Era Jorgito Félix, a quien conocimos el año pasado en Buenos Aires cuando cumplimos el sueño de ver a Iron Maiden en tierras gauchas.
Una vez ingresada a nuestra zona, To Minutes ti midnight, la espera se hizo larga, más si el kiosco de las cervezas marcaba que recién a las 6.45 se abrirían para calmar la sed de miles de gargantas sedientas. Y esa era la hora señalada para el primer telonero de la noche, MASACRE. La banda peruana cumplió con creces su medio hora de presentación. Canciones como Entes del mal, Hasta el final, Reaccionando, Prevalecer, entre otros arrancó más de un aplauso entre los asistentes. Buena también la performance del ‘Loco’ Cervantes, aunque muchos esperaron la presencia del carismático Omar Pizarro, quien vive en España.
Pasado los minutos le llegó el turno a Laureen Harris. La hija de Steve Harris recibió el respaldo que no tuvo en otros países donde continuó la gira. Con un hard rock, Laureen pasó casi desapercibida, pues el público ya se impacientaba con la llegada de Maiden.
Cuando los relojes marcaban las nueve de la noche, se apagan las luces, y se dejan ver por las pantallas partes de Flight of 666, la película que estrenarán en abríl la Doncella, mientras de fondo suena Transilvania. Ni bien terminado el corto, se escucha la introducción de Winston Churchill. La masa comienza a moverse, a buscar el mejor sitio, porque de inmediato comienza la marcha de Aces High y que da inicio al show.
Debo reconocer que mucha gente se sintió tocaba al tener al frente a tamaña banda. Muchos crecimos con ella, compramos sus vinilos, y los recuerdos volvieron a la mente, pues nadie pensó que Maiden llegaría a tocar a todo el país. Para muchos era el sueño cumplido, a tal punto que ví a mucha gente soltar algunas lágrimas de emoción.
“Es la primera vez que estamos en Lima, pero no será la última. Les prometo que dentro de dos años estaremos nuevamente aquí presentando nuestro nuevo disco”, dijo Bruce Dickinson ante los gritos elocuentes de todos en el Nacional.
Las canciones continuaron. Creo que la mayoría sabe el set list, así que sería tedioso explicárselos. Sólo les digo que me sorprendieron con canciones como Children of the Danmed o Phantom of the opera, que no la tocó en la gira del año pasado. El resto fueron los clásicos de siempre, como 2 Minutes, The Trooper, Numbert of the beast y las inigualables Rime of the ancient mariner o Powerslave. También no olvidarnos de Iron Maiden, donde salió la mascota Eddie, esta vez como Cyborg, oHallowed by the name, Run to the Hills. El show se terminó con Sanctuary, y las dos horas quedaron chicas para muchos.
Algunos apuntes finales. La organización no cumplió con la pirotecnia que utiliza la banda y que mortificó a la propia banda. La prepotencia con los hombres de prensa especialmente con los camarógrafos, a quienes le quitaron sus tarjetas y no se las devolvieron nunca. Y finalmente, los accesos y salidas de canchas. Fue un suplicio salir de la cancha y se formó un cuello de botella que pudo resultar peligroso. Por lo demás, salimos complacidos de ver a la Bestia en nuestro país. Por eso, ameritaba seguirla con unos tragos, y con amigos como Gustavo, Félix, ‘Wachón’, ‘Cañón’, Manuel y otros más. Salud por eso.

No hay comentarios: