
La Tribuna norte y parte de la cancha del estadio Nacional se convirtió en una improvisada pista de baile, luego del concierto que nos ofreciera el pasado 23 de abríl, los B 52's, en una noche donde los teloneros también estuvieron a la altura de las circunstancias.
Cerca de las 8.15, subió al escenario los Protones, sin duda la mejor banda de sicodelía surf y garagera del país. Bien guiados por 'Gonzaleo' Alcalde, nos ofreció temas como Capitán Codorniz, mientras dos bailarinas creaban la fiesta con el estilo a 'Go Go', típico de los sesentas. Luego subió Veronik, ex Valium y su inseparable Theremin, para recrear sonidos de terror con ese aparato que para muchos es raro. Vampiro fue uno de los temas más celabrados por el público, cerrando con el Condor Pasta, en una nueva versión de los ex Manganzoides.
Aunque para muchos asistentes les sonaba a nuevo la presencia de los New York Dolls, hubo un puñado de rockeros que conocían a la banda, sobre todo los músicos de varias grupos como Leuzemia, Líbido, Campo de Almas o Cementerio Club, que presenciaron a uan leyenda del punk rock americana.
Con una estética Glam, los fundadores como Silvian Silvian y David Johansen, acompañados de un sólido grupo de músicos, nos dieron un repaso por su vasta discografía. We are in love, Stranget in the jungle, invitaron al pogo generoso en la cancha. Pero el delirio llegó con las conocidas, Dance like a monday, Trash y Cauze i se so, de su último disco y que en Doble Nueve es la única que la pone. Finalizando con Personality Crisis, arrancando más de un aplauso porque los NYD no estaban para telonear, sino para tocar en un concierto aparte.
El plato fuerte llegaría luego, mientras unas langostas de plástico comenzaban a pasearse por toda la cancha. Se apagan las luces y los tabn esperados B 52's salen al escenario presentandonos parte del Funplex, su ùltimo disco que ha recibido buenas críticas. Pero la gentita esperaba las clásicas. Es así que hasta el más aburido no se pudo aguantar y se desató el ritmo de Private Idaho, acaso la canción más conocida y que hizo bailar a la generación ochentera donde me incluyo. No faltaron Love Shack, Party of bouns, Roam, pasando por Channel Z, Juliet of spirit, que dejò exhausto a la mayoría. Pero la despedida fue el acabose, Rock Lobster, o el rock de la langosta coronó uan noche de juerga y harto baile. Sin duda, nadie olvidará lo ocurrido ese día, pues el que menos estaba con todas las pilas de ir a seguirla. Lo justo.


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